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La hora del barbecho

El objetivo de los barbechos es pensar en el manejo del cultivo siguiente y tener el lote listo para cuando se decida sembrar. El foco debe estar puesto en el manejo del agua y las malezas., siendo  indispensable evitar que estas colonicen nuevos nichos.  

Si bien los herbicidas son aliados clave en el logro de barbechos libres de malezas, es fundamental la integración de estrategias culturales (rotación y manejo de cultivos, uso de cultivos de servicios, etc.) de manera de asegurar el menor  impacto ambiental y sostenimiento de las estrategias en el tiempo,  

En este sentido,  la dificultad radica en incorporar suficiente diversidad en la gestión del barbecho para garantizar que las opciones químicas sigan siendo útiles a largo plazo.

 

Estrategia 1: Achicar ventanas de barbecho 

La duración del barbecho está  dada por la rotación de cultivos elegida y nos indicará  la dificultad en su manejo y el nivel de planificación necesario.  A menor duración del barbecho más sencilla será la planificación, ya que, además de la estrategia química se tendrá al cultivo como herramienta fundamental de competencia.

Así, la intensificación de la rotación por medio de cultivos invernales de renta o de servicios que ayuden a reducir la duración del barbecho, aportan mucho al manejo de malezas. La competencia por recursos debilita el crecimiento de las malezas y mejora la efectividad de un eventual control químico. 

 

PERIODOS DE BARBECHO

Esquema de duración de barbechos según rotación.

 

Estrategia 2: Monitoreo

El monitoreo es la herramienta primordial para el armado de estrategías que nos ayuden a no errar en la toma de decisiones. A través de una identificación precisa de las especies presentes y el conocimiento detallado de su ciclo, tamaño, densidad y nivel de tolerancia o resistencia, se definirán los activos y las dosis adecuadas para su manejo.

En cuanto al ciclo de emergencia de las malezas, obviamente estará supeditado a las condiciones de temperatura y humedad de cada zona y campaña. Así por ejemplo,  la falta de humedad en un cierto año, demorará  los nacimientos respecto de los periodos más probables. 

Además, deben contemplarse los periodos de brotación de los órganos de reserva en las malezas perennes, también afectados por  la temperatura. 

Para diseñar una estrategia química efectiva se debe definir, en primer lugar, cuáles son las ‘malezas driver’, es decir, aquellas  que  condicionarán la estrategia a usar, ya sea por su dificultad de manejo, historia del lote, rotación y campaña en particular. Con esta información se busca seleccionar el, o los, herbicidas más adecuados y el momento óptimo para su aplicación. 

Luego, habrá que definir los activos a utilizar después de esta primera aplicación, en pos de evitar el uso repetido de sitios de acción que  aumente la presión de selección, o el riesgo de apilado de herbicidas en el suelo y consecuentes fenómenos de fitotoxicidad.

 

Estrategias 3: Uso “inteligente” de herbicidas 

Los sistemas de producción en siembra directa favorecen a las especies de malezas con germinación superficial y emergencia prolongada. El uso de herbicidas con efecto residual se vuelve crucial para controlar estos flujos de emergencia, reduciendo la necesidad de múltiples aplicaciones. Estos herbicidas actúan durante la germinación de las malezas (momento más crítico), facilitando su control.

Pero estos activos deben ser aplicados siguiendo ciertas pautas. Primero, es esencial evitar su aplicación sobre coberturas verdes que puedan actuar como barreras para su llegada al suelo. En caso de haberlas deberán ser tratadas previamente con algún quemante. 

Otro aspecto a considerar será la incorporación de los mismos al suelo, ya que para una acción efectiva, los residuales deben incorporarse a la solución del mismo.  Para esto son clave  las precipitaciones posteriores a su aplicación.

Para evitar dañar el cultivo posterior  otra clave es  conocer las características del herbicida residual a utilizar: persistencia en el suelo, solubilidad y vías de degradación. Estos aspectos son esenciales para definir la dosis a utilizar, que dependerá del tipo de suelo (textura, materia orgánica y pH), previsibilidad de ocurrencia de lluvias y la sensibilidad del cultivo posterior. En cuanto a esto último, a la hora de planificar los barbechos químicos lo primero que hay que saber es a qué cultivo va a destinarse el lote, para definir activos según su selectividad en el cultivo posterior. En ocasiones puede ocurrir que el productor no tenga definido con anticipación el cultivo a implantar (Ej.: soja o maíz o sorgo). Por lo tanto, se deberá buscar alternativa de tratamiento químico con un herbicida residual que no limite la siembra de uno u otro cultivo.

Además, es importante considerar no sólo el cultivo futuro sino también la posibilidad de usar diferentes tecnologías herbicidas disponibles (RR, Enlist, LL, STS, CL, IG, etc). Estos eventos biotecnológicos de mejoramiento permiten usar herbicidas de diferentes sitios de acción en el barbecho o sobre el cultivo. Es importante rotar estos caracteres para poder rotar herbicidas.

En una alta proporción de la superficie bajo barbecho químico, la base de este está constituida por principios activos no selectivos y de amplio espectro (p.e. glifosato), los cuales se complementan con herbicidas hormonales (p.e. 2,4 D) y/o con herbicidas residuales.

La planificación y rotación de activos en función del mecanismo de acción es una medida crucial para prevenir las resistencias de malezas. Para poner un ejemplo: si en el barbecho químico largo (otoño-invernal) se utiliza como residual un activo del grupo de los ALS un ((Ej.: metsulfuron, clorimuron, etc), entonces en el barbecho corto de primavera (previo a la siembra del cultivo estival) será preferible usar como residual un activo de mecanismo de acción diferente, como un PPO o un inhibidor del fotosistema II (Ej.: flumioxazin, sulfentrazone, o metribuzin). 

Si bien algunos tratamientos herbicidas para el barbecho son considerablemente más baratos que otros, vale la pena mirar más allá del presupuesto de la temporada actual. Un tratamiento que introduce otro modo de acción más “caro” puede aumentar el costo en lo inmediato,  pero ayuda a preservar la efectividad de aquellos herbicidas más económicos en el largo plazo. 

Por último, es importante recordar que el tratamiento herbicida más eficiente será el que esté acompañado por prácticas culturales. En ese sentido, es imperativa la instalación de un cultivo capaz de competirle a las malezas. Esto se logra con buena calidad de semilla, adecuada densidad y emergencia pareja.

En el complejo rompecabezas del manejo agronómico, el barbecho es una pieza vital en la transición entre campañas. Con la mira puesta en el próximo cultivo, cada decisión adoptada tendrá consecuencias en el rendimiento futuro, por lo que es imperativo abordarlo con un enfoque estratégico y una planificación cuidadosa.

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