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31-10-18 | Bolsa de Comercio de Rosario

Los complejos oleaginosos y cerealeros representaron el 43% de las exportaciones

A pesar de ser castigado con la peor sequía de los últimos 50 años, la agroindustria mantuvo su liderazgo en las exportaciones argentinas.

Casi la mitad de los dólares que ingresaron al país por venta de bienes y servicios fueron originados por cereales, oleaginosas, y sus productos derivados.​Una vez más los complejos exportadores oleaginoso y cerealero volvieron a demostrar su notable aporte y contribución a la generación de divisas de la República Argentina, en un contexto de fuertes tensiones macroeconómicas. 

Según datos oficiales del INDEC, en el primer semestre de 2018 las exportaciones argentinas ascendieron a 29.822 millones de dólares, un 5,5% por encima del volumen registrado a igual fecha el año pasado. Clasificando los despachos por complejo exportador, el ranking fue liderado por los sectores oleaginosos y cerealeros, quienes en conjunto originaron ventas al exterior por 12.687 millones de dólares, incluso en el marco de una feroz sequía que diezmó la producción. De esta forma, en el primer semestre del año, los complejos oleaginosos y cerealeros representaron el 43% de las exportaciones argentinas, una cifra elevadísima. 

 

No obstante ello, en relación al primer semestre del 2017 y en el contexto de una aguda sequía que afectó la producción de soja y maíz, los embarques de oleaginosas y sus derivados cayeron un 14,7% en tanto que los de cereales y subproductos aumentaron un 15,4% en el mismo período. 

Como indicamos antes, en conjunto los sectores oleaginosos y cerealeros originaron entre enero y junio de 2018 el 43% de las exportaciones argentinas. Les siguen, en orden de importancia, el sector automotriz con el 12% de los despachos, minería con un 9%, petrolero-petroquímico con un 7%. En tanto, las operaciones originadas por el sector bovino representan un 6% del total, un 4% el frutícola y un 3% el pesquero.

En el caso de la soja específicamente, a pesar que la producción cayó más de 20 millones de toneladas respecto al año anterior, aún es el núcleo del principal complejo exportador de la economía argentina. En los primeros seis meses de 2018 sus embarques totalizaron US$ 7.558 millones, lo que equivale al 25,3% del total. El volumen exportado por el complejo, no obstante, resulta un 15,5% menor a las exportaciones registradas durante igual período en 2017. 

Respecto de la participación relativa de cada uno de los productos del complejo soja en el total de sus exportaciones, se destacan las harinas y los pellets con el 63,8% del total. Los principales destinos para estos productos fueron la ASEANi, la Unión Europeaii y “Magrebiii y Egipto”. El 18,7% de las ventas del complejo corresponde a aceite de soja, cuyos principales mercados fueron India, “Magreb y Egipto” y resto de ALADIiv. El biodiesel, por su parte, compone el 7,4% del total y su principal destino fue la Unión Europea. Mientras que los porotos de soja, que representan un 6,8% fueron en su mayoría absorbidos por la demanda chinav. 

En los últimos años la participación de las exportaciones de harina y pellets de soja en el total del complejo se mantuvo sin mayores variaciones. La importancia relativa de las exportaciones de porotos de soja, por otro lado, disminuyó al pasar de 2.294 millones de dólares en el primer semestre de 2015 a 516 millones de dólares en 2018, mientras que la participación del biodiesel aumentó de 153 millones de dólares en 2014 a 557 millones de dólares en 2018. El aceite de soja, por su parte, retrocedió 25,4% respecto de su registro del año pasado, generando 1.410 millones de dólares.

Las exportaciones del complejo maicero, por su parte, es el segundo en importancia de los complejos agro, son el 7,4% del total y aumentaron un 26% respecto a igual período del año 2017 incluso en el contexto de una caída de 6 Mt en la producción a causa de la sequía. De este modo, el maíz y sus derivados constituyen el segmento de los complejos agro que más incrementó sus exportaciones en el primer semestre del año 2018. Se trata, casi en su totalidad, de exportaciones de maíz en grano (98,9%) destinadas a “Magreb y Egipto”, Medio Orientevi, Chile y “Resto de ALADI”. 

El complejo triguero, por su parte, representó el 5,3% de las exportaciones totales durante el primer semestre de 2018, un 5,2% más que el año anterior. El 89,2% de las exportaciones del complejo correspondieron a trigo, excluidos duro y para siembra, y el 10,8% restante correspondió a otras exportaciones de trigo. Los principales mercados para el trigo argentino fueron el Mercosurvii, la ASEAN, “Magreb y Egipto”, “Resto de ALADI” y Chile.

Perspectivas segundo semestre 2018

El valor de las exportaciones de los complejos agro durante la primera mitad del año es sólo un 6,3% inferior al valor registrado el año pasado. Es de esperar, sin embargo, que las ventas al exterior se contraigan en el segundo semestre de 2018, reflejando así los menores volúmenes de granos obtenidos esta campaña producto de las duras adversidades climáticas. 

Efectivamente, durante los primeros tres meses del segundo semestre de 2018 algunos de los componentes claves de los sectores oleaginosos y cerealeros argentinos sufrieron una sensible caída en sus despachos al exterior. Así, las exportaciones del complejo sojero entre julio y septiembre tuvieron una caída interanual del 25% en dólares; pasando de 4.747 millones de dólares en el tercer trimestre de 2017 a 3.580 millones de dólares en igual período de 2018. Los despachos de poroto de soja en particular sufrieron la caída más abultada dentro del complejo, retrocediendo un 92% respecto del año anterior; en 2018 se registraron exportaciones por 72 millones de dólares mientras que las del año pasado ascendieron a 935 millones de dólares, indicando una marcada caída. El aceite de soja y el biodiesel también perdieron terreno con caídas del 20% y el 23% respectivamente; las exportaciones de aceite de soja pasaron de 1.078 millones de dólares en julio, agosto y septiembre de 2017 a 857 millones de dólares en igual período del corriente año, mientras que los despachos de biodiesel fueron de 260 millones de dólares en 2017 y 201 millones de dólares en 2018. Por su parte, las exportaciones de harina/pellets de soja, fueron el rubro que se mantuvo más estable dentro del complejo, en torno a los 2.400 millones de dólares, con una variación interanual negativa de sólo 1%. Si se analizan los cambios interanuales del complejo sojero medido en toneladas, la caída de las exportaciones del sector es más profunda, del orden del 32%.

Los despachos al exterior del complejo maicero, otro de los cultivos más afectados por la sequía, ascendieron a 1.268 millones de dólares julio, agosto y septiembre de 2018, ubicándose un 3% por debajo de las exportaciones en el mismo período un año atrás, que fueron de 1.306 millones de dólares. La caída de las exportaciones de maíz en grano, por su parte, fue del 4% pasando de 1.268 millones de dólares en 2017 a 1.222 millones en 2018. Sin embargo, al medir estas variaciones en toneladas exportadas, la diferencia interanual cobra mayor importancia: la caída en toneladas tanto de las exportaciones de maíz en grano como del total del complejo fue del 17%. 

Finalmente, los despachos del complejo triguero en el tercer trimestre de 2018 fueron de 437 millones de dólares, con una caída del 2% respecto a igual período un año atrás, cuando alcanzaron 443 millones de dólares. Dentro del complejo, las exportaciones de trigo en grano cayeron un 2%, pasando de 389 millones de dólares en el período analizado de 2017 a 382 millones de dólares en 2018. Los despachos correspondientes a la molinería del cereal, que en 2018 alcanzaron los 54 millones de dólares, se redujeron en un 1% respecto del registro del año anterior de 54 millones de dólares. La disminución de los despachos del complejo triguero medida en toneladas es del 27%.

Con la mira puesta en la nueva campaña

Los dañinos efectos del revés productivo del agro en la campaña 2017/18 exceden por mucho al sector primario. La abrupta caída del saldo exportable en los principales complejos exportadores del país se traducen en una menor oferta de dólares en Argentina, lo cual repercutió sobre su valor y, por tanto, sobre la volatilidad de la macroeconomía en su conjunto. 

En este contexto, la esperanza está puesta sobre una recuperación de los despachos en el primer semestre del 2019, con un puntapié inicial del trigo seguido por la soja y el maíz. Si bien el área sembrada aumentaría respecto al año anterior, la inversión en insumos para la producción está muy condicionada por las altas tasas de interés que se exigen a quienes deban acudir al crédito. Si bien las buenas campañas 2015/16 y 2016/17 permiten solventar parte de las pérdidas del ciclo productivo 2017/18, el margen de error para el sector primario se achica y más que nunca, la suerte de las cuentas externas argentinas está supeditadas a un clima favorable. 

En el caso del trigo, el déficit hídrico, las heladas tardías y la peculiar reincidencia del granizo ha echado por tierra la esperanza de rindes superiores a la media y la producción estimada se ajustó a 19 millones de toneladas, aún un récord histórico. En cuanto a la largada de las siembras de maíz y soja, con ajustadas reservas de agua en el suelo se depende de un buen régimen de precipitaciones en las próximas semanas para asegurar que la campaña avance con normalidad. De cumplirse el requisito, la producción de soja 2018/19 en Argentina podrá rondar los 50 Mt y 43 Mt en maíz. En el caso del cereal ello representará un máximo histórico abonando las buenas perspectivas de exportación, pero para la oleaginosa ello aún significa una cosecha un 5% inferior al promedio de los últimos cinco años. 

En cuanto a las perspectivas del lado de la demanda externa, graves problemas productivos en algunos de los proveedores claves de trigo en el mercado mundial realzan las posibilidades de inserción de nuestro grano. En el caso del maíz, las condiciones también lucen favorables y se proyecta un decidido aumento de las exportaciones de grano argentinas, que podrían incluso estar en camino de quebrar el anterior récord histórico. Para la soja, por un lado, la tracción de la demanda china podría repercutir en una suba de la exportación de poroto, en desmedro de la harina y el aceite, de mayor valor agregado. Por otro lado, la perspectiva de una cosecha récord en Estados Unidos y un decidido avance de las plantaciones en Brasil apuntan a una fuerte suba de los inventarios de poroto a nivel mundial, lo que podría repercutir en los precios. 

Así todo, en el escenario actual y con la referencia de los precios FOB oficiales promedio para los últimos cinco días hábiles, el aporte en divisas de los principales componentes del sector agroexportador (poroto, harina, aceite de soja y biodiesel, maíz en grano, trigo en grano y harina de trigo) podría ascender a los 25.500 millones de dólares en la campaña 2018/19, alrededor de un 15% por encima del valor estimado de las exportaciones en el ciclo actual. Además, ello significaría un aporte a las arcas del Estado superior a los US$ 5.700 millones, en concepto de derechos de exportación. 

  i Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, incluye Brunei, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Viet Nam.

  ii Unión Europea (UE): Alemania, Austria, Bélgica, Bulgaria, Chipre, Croacia, Dinamarca, Eslovaquia, Eslovenia, España (incluye Islas Canarias), Estonia, Finlandia, Francia, Grecia, Hungría, Irlanda, Italia, Letonia, Lituania, Luxemburgo, Malta, Países Bajos, Polonia, Portugal, Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte, República Checa, Rumania y Suecia.

  iii Egipto y la Unión del Magreb Árabe: Argelia, Libia, Marruecos, Mauritania y Túnez.

  iv Resto de la Asociación Latinoamericana de Integración (Resto de ALADI): Bolivia, Colombia, Cuba, Ecuador, Perú y zonas francas.

  v China: Hong Kong y Macao.

  vi Medio Oriente: Arabia Saudita, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Irán, Iraq, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Yemen, Siria y Palestina. 

  vii Mercado Común del Sur (Mercosur): Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay, Venezuela y zonas francas de Brasil y Uruguay.

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